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11/02 | ANÁLISIS EXCLUSIVO
Se matan por nada
Hoy, una mala mirada, alcanza para que se desencadene una pelea, y esa pelea termine en crimen artero.
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Mauro Szeta, especial para Infoeme
Pasó en Mercedes, y fue la caja de resonancia de algo que pasa más veces de las que creemos. La frase es remanida pero no deja de ser cierta. Antes, las peleas terminaban en un mano a mano, y las partes se separaban solas. Hoy te parten un ladrillazo en la cabeza, y te matanâ€.
Y es verdad. Hoy te matan. Basta con preguntarle al papá de Ariel Malvino para ratificar cómo son las cosas. En Ferrugem, Brasil, hace siete años, Malvino fue atacado por una patota criminal, integrada por siete jóvenes correntinos, hijos del poder, que, según la justicia brasileña, lo atacaron a golpes y lo mataron partiéndole un ladrillo en la cabeza.
El motivo del ataque criminal fue que Malvino se molestó porque un grupo de argentinos estaban generando disturbios y le hizo un comentario a dos chicas al estilo de mirá que mal nos dejan parados en el exteriorâ€. A esa frase, siguió el ataque de la patota criminal.
En Mercedes, Jhonatan, de 17 años, fue asesinado a golpes por seis jugadores de fútbol del club Mercedes con quienes discutió. Según el relato de dos testigos, Jhonatan perdió la pelea. Le pegaron, lo tumbaron y después, igual que en el caso Malvino, le partieron un ladrillazo en la cabeza hasta matarlo.
El caso emblemático de esta clase de crímenes, es sin dudas, el de Jano Fernández, asesinado cuando salía de festejar su cumpleaños en una bailanta del barrio de Once.
Lo invitaron a pelear desde un auto, por motivos insignificantes. Jano ni siquiera aceptó el combate. Acto seguido, lo mataron a golpes con un bate de beisball. Los asesinos fueron condenados.
Una triste realidad que se hizo repetida. Matar por matar.
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