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07/01 | ANÁLISIS EXCLUSIVO
El mismo horror
Un año después, el mismo horror. Un año después, un caso de violencia de género extrema en Lincoln, nos conmueve a todos y aviva el debate.
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Mauro Szeta, especial para Infoeme
La misma mecánica criminal, la misma elección de víctima. Caso calcado, historia repetida.
Antes, Adalberto Cuello había asesinado de forma brutal a Tomás Santillán, de 9 años, sólo para pegarle a su ex donde más le dolía. Ni siquiera habían pasado 15 días de la sentencia a perpetua para Cuello, cuando un hombre entró a otra casa de Lincoln, esta vez en el barrio La Loma, y mató de forma bestial a Nélida Bustos, de 34 años y a su hija Evelyn, de 10.
Alexander, de 14, cargó a su otra hermana de seis meses en andas y escapó del lugar. Se convirtió así en el testigo clave de la historia. Lo primero que dijo el chico fue: busquen a Miguel Angel López, él es el asesino.
López era el marido de su mamá. López venía amenazando a la mujer desde que se habían separado hace 4 meses, López había sido denunciado por lo mismo por dos ex. López tenía el sello puesto. Y López tenía todo planeado.
Después de matar, después de arruinar en extremo la vida de una familia, escapó. Caminó 15 kilómetros y se colgó de un árbol, un típico cobarde, incapaz de enfrentar un juicio siquiera.
Después apareció el relato de las ex, Marisa y Alejandra. Las dos pensaron: Fue Nélida, pudo ser cualquiera de nosotrasâ€.
Otra vez entonces, se encendió el debate eterno sobre qué hacer con los hombres violentos, otra vez se discute quién protege a ellas. Lo que sigue quedando en claro es que vivimos en una sociedad donde los hombres consideran a las mujeres objetos, menos que ellos, y así las reducen a la nada misma. Por eso, las golpean, por eso las persiguen, por eso las hostigan, por eso, las matan.
El año pasado, según números de la ONG Casa del Encuentro, en Argentina, una mujer fue asesinada por día en casos de violencia de género. El número es escandaloso. Y duele.
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