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24/12 | ANÁLISIS EXCLUSIVO
Coronel Suárez: palabra de la jueza
El escándalo era cierto, pero no tanto. La jueza tildó de confuso parte del relato de la víctima pero valoró otro tramo sustancial que sirvió para el procesamiento de los dos acusados.
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Mauro Szeta, especial para Infoeme
La decisión de la jueza parece la más acertada. Para decirlo en palabras comunes: el escándalo de Coronel Suárez era cierto, pero no tanto. Para la jueza, Sonia Molina fue víctima pero no de todos los delitos que pensaba la fiscal.
Descartó el intento de homicidio y también la privación ilegal de la libertad. Para esto puso en duda parte del relato de la víctima y avanzó sobre uno de los tantos puntos oscuros de esta historia: Molina perdió casi 25 kilos de peso, pero no pudo probarse que haya sido como parte de un plan criminal que consistía en matarla de hambre.
Después de la denuncia original donde contó que la hacían comer sólo comida para perros, la víctima terminó admitiendo que había decidido un ayuno voluntario por razones religiosas. También la jueza descartó que Molina haya estado privada de su libertad durante 3 meses y como prueba de esto expuso las innumerables salidas que la propia víctima reconoció haber hecho por su cuenta al centro del pueblo.
Así las cosas, la jueza tildó de confuso parte del relato de Molina pero valoró otro tramo sustancial que sirvió para el procesamiento de Jesús Olivera y Estefanía Heit, los dos acusados. Así imputó a la pareja del delito de reducción a la servidumbre y de estafas reiteradas, y en el caso de Olivera le sumó la figura más grave, el abuso sexual.
Para la jueza, Molina fue vulnerable a un lavado de cerebro que les permitió a los acusados humillarla y vejarla en niveles extremos.
Más allá de los matices de la decisión judicial, el caso sigue siendo de terror. Está claro que Molina no será la misma después de haber sufrido una suerte de esclavización por parte de la pareja. También está claro que la pareja no será la misma. Estefanía Heit ya no será más la cara visible del canal 4 de televisión, y Jesús Olivera tendrá que esperar varios años para volver a la calle con ese discurso de predicador que le sirvió para meter en una trampa mortal a Sonia, la única víctima de esa historia.
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