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10/12 | ANÁLISIS EXCLUSIVO
Golpear a la mamá, es violencia de género, también
Bienvenido sea el fallo de un juez y enhorabuena su mirada de encuadrar como un caso de violencia de género, el ataque de un hombre a su propia madre.
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Mauro Szeta, especial para Infoeme
Bienvenido sea el fallo del juez Guillermo Bustamante, en Viedma. Bienvenida su mirada de encuadrar como un caso de violencia de género, el ataque de un hombre a su propia madre. Bienvenida su decisión de dejar preso al agresor.
Todo empezó en Viedma, el 17 de noviembre. Ese día, entre las 6:00 y las 8:30, un hombre le dio una tremenda paliza a su madre. Después, repitió el ataque a las 2 de la tarde. El pretexto para semejante daño era que la madre le había reprochado un vínculo con una chica, menor de edad.
La policía detuvo al agresor, y el juez, lo procesó con prisión preventiva. Pero lo más importante del fallo fue el fundamento jurídico para no liberarlo. Es que en realidad, la imputación fue por el delito de lesiones leves, calificadas por el vínculo, que prevé la excarcelación. El juez, no obstante, entendió que, en libertad, el acusado podía escaparse y amenazar a su madre, testigo y víctima del ataque.
A tal punto había llegado la violencia del acusado a la mamá que la mujer dormía con la puerta de la pieza trabada para evitar que él la atacara.
Pero hay más, en la decisión, el juez lo dijo clarito, aunque la mujer atacada no sea ni la esposa, ni la ex del acusado, fue agredida en el marco de un caso de discriminación por violencia de género. Es decir, el acusado la atacó por su condición de mujer. La trató como un objeto.
Con todos estos argumentos, el juez no dudó y dicto el procesamiento del acusado. Y lo más importante es que lo dejó preso para evitar un mal mayor: el final de esta mujer en el cementerio local.
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