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22/10 | ANÁLISIS EXCLUSIVO
No más palabras
La denuncia de corrupción contra el jefe de la policía de Santa Fe por supuesta connivencia con los narcos es sin dudas la bomba†periodística de la semana.
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Mauro Szeta, especial para Infoeme
Es gravísimo por donde se lo mire. Es la clara demostración de que el narcotráfico manda y ganó la calle, básicamente por un motivo: la compra de voluntades del personal policial.
Sin dudas, el narcotráfico es un negocio que mueve millones y ahí quieren picar†todos. La acusación contra el jefe de la policía de Santa Fe, Hugo Tognoli, es severa: proteger a los narcos, avisándoles en qué autos se movilizan policías aeronáuticos que los están investigando, y cobrar aranceles de unos 30 mil pesos mensuales para dejar operar a narcos en una zona determinada.
Espantoso, alarmante, más común de lo que uno cree. Pero lo peor del caso, más allá de la acusación contra el jefe policial, es el contenido de escuchas telefónicas donde policías de menor rango están entongados†con los narcos hasta límites insospechados.
En una de las conversaciones, un narco apodado Ojito†negocia falsear una causa, para convertirse de victimario a víctima después de haberse tiroteado con policías que no están entongados†con él. Negocia incluso, desde la clandestinidad, no tan clandestina, que le devuelvan su auto importado secuestrado por la policía.
Como si fuera poco, el tal Ojito, en otra conversación, manda a secuestrar a otro narco, El Peladoâ€, a quien acusa de haberlo entregado para que le robaran cocaína de su casa.
Pero hay más todavía, como si fuera poco, el secuestro y la paliza al Pelado ordenada por Ojito, la concretan sus policías fieles. No más palabras.
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