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07/05 | ANÁLISIS EXCLUSIVO
Maldita muerte
Otra vez un policía mata cuando no tiene que matar. Otra vez un policía tira cuando no tiene que tirar.
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Mauro Szeta, especial para Infoeme
Póngale el título que quiera. Gatillo fácil. Policía idiota. Policía asesino. Pasó en Burzaco, y la víctima fue un jugador de fútbol de Banfield. Tal vez por eso el caso tenga mayor difusión que otros.
La típica secuencia. El policía va con su familia, le quieren robar la moto a una hermana y él dispara a sangre fría. Ni siquiera los ladrones le tiran, y él tira igual. Hace siete tiros, y obviamente, mata. La víctima, el inocente Lautaro, que estaba parado en la puerta de su casa y nunca supo porqué murió.
El policía hizo siete disparos, los ladrones ninguno. Ni siquiera sabemos con certeza si existieron los ladrones. El policía quedó preso. Ahora empezará el eterno debate sobre la actuación del policía.
Algunos en tribunales con la eterna mirada pro-policía dirán que el policía hizo bien, que no quiso matar, y que terminó matando a un inocente.
Del otro lado, la escuela más garantista dirá, que el policía fue un asesino, que quiso matar al ladrón y terminó matando a un inocente y eso está mal igual.
Lo único que nadie discute es que este fue un caso más de la inseguridad cotidiana, donde la gente resuelve a los tiros, absolutamente todo.
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