MÁS INFORMACIÓN
02/04 | ANÁLISIS EXCLUSIVO
Matar al hijo
Un caso que conmueve: el papá que mató a su hijo adicto de cuatro balazos. El drama de una familia; el padre que dice que mató a un monstruo. Voces encontradas, intenso debate.
---------------
Mauro Szeta, especial para Infoeme
El caso conmueve, duele. Un papá mata a su hijo de cuatro balazos. El motivo: el hijo está fuera de sí, rompe la casa y exige plata para comprar droga. La historia familiar tiene un ingrediente mucho más inquietante: el hijo es adicto desde los 12 años. Su papá dirá después una y otra vez que hizo todo para sacarlo de la droga.
El drama de la familia Iturrieta se convirtió en noticia por su condición de inesperado, de distinto. Convengamos que no es común que un padre mate a su hijo adicto. Convengamos que no es común que después ese mismo padre repita una y otra vez que no mató a un hijo, que mató a un monstruo.
Desde que se conoció el caso en Mar del Tuyú, muchas voces se alzaron para cuestionar la crianza del padre que engendró un hijo adicto. Muchos otros opinaron lo contrario. Dijeron que la crianza paterna no influye en nada en la condición de drogadependiente de un hijo.
Lo concreto es que ese hijo adicto estaba ahí. Lo concreto es que ese hijo adicto entró a la casa rompiendo todo y amenazando con un cuchillo. Lo concreto es que el papá no dudo ni un segundo. Se armó, se encerró en una pieza y empezó a los tiros. Fueron cuatro balazos los que mataron al hijo adicto.
Ahora la justicia intenta determinar si se trató de un caso de legítima defensa o hubo un exceso en la legítima defensa.
Se viene la típica cuestión jurídica. El padre por ahora está libre. El hijo para siempre está muerto. Lo que menos importa ahora es la ley. Lo que más importa es tratar de entender cómo se llego a esa situación sin límite.
![]()
}





