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26/03 | ANÁLISIS EXCLUSIVO

¿Se pudo evitar?‏

El horroroso caso del nene asesinado por su mamá. El problema esta vez no está en la resolución del crimen, sino en saber si el drama podría haberse evitado. Aunque es tarde para lamentos.

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Mauro Szeta, especial para Infoeme

El asesinato ya fue, es irreversible. Todos nos horrorizamos con la noticia: un nene ahogado por su propia mamá en una bañadera. El lugar, un country. El problema del caso no es resolverlo: está resuelto.

No hay dudas de que Adriana Cruz mató a su hijo como venganza contra el ex marido Carlos Vázquez. Ella no soportaba que él la haya dejado por otra mujer, entonces se vengó de la manera más cruel, más despiadada. Insisto, el problema no está en la resolución del crimen. El tema es saber si el drama podría haberse evitado.

Por lo menos de arranque surgen claras anomalías, ejemplos de desidia judicial que podrían derivar en una causa paralela. El 19 de febrero, justo un mes antes del crimen, Carlos Vázquez denunció a Adriana Cruz por amenazas. Lo hizo en la comisaría de Presidente Perón. Dijo que ella amenazaba de manera constante con asesinar a sus hijos. Acto seguido, se llevó a los hijos a su casa, de mutuo acuerdo. Esa denuncia cayó en la fiscalía 5 de La Plata. Y cuando decimos cayó, literalmente cayó. Fue cajoneada.

A nadie le importó. Recién con el asesinato consumado, el fiscal de La Plata que había cajoneado la denuncia, se acordó de mandársela a su par de Presidente Perón. El argumento, la incompetencia. Si bien no dio la cara, ese fiscal platense que se llama Juan Condomí Alcorta, hizo trascender que se declaraba incompetente porque en realidad la denuncia original nunca debieron mandársela a él, sino a un Fiscal de Presidente Perón.

También hizo trascender el fiscal que nada podía haber hecho para evitar el crimen, puesto que diez días después de la denuncia original, el papá le devolvió los hijos a Adriana Cruz perdonándola por las amenazas. En conclusión, el fiscal no hizo lo que tenía que hacer, se declaró incompetente tarde.

Ahora es tarde para lágrimas. No se puede hacer futurología. Pero lo cierto es que si el fiscal de La Plata hubiese actuado a tiempo, tal vez, el final del nene hubiese sido otro.

Dije tal vez. Ni siquiera la rápida actuación judicial hubiese podido prever que esta mujer, Adriana Cruz alejada de sus hijos, llevara adelante igual su faena criminal en la primera ocasión que tuviera.

El caso dejó al descubierto cómo se minimiza en los tribunales las denuncias por amenazas entre cónyuges. Ahora, como siempre pasa, tarde, será cuestión de replantear qué respuestas tiene que dar la justicia a este tipo de denuncias.

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Columna de Opinion / Mauro Szeta
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