MÁS INFORMACIÓN
19/03 | ANÁLISIS EXCLUSIVO
Un despropósito
La ley que premia a los delincuentes que estudian en prisión. Cada día que pasa, el sistema penal argentino nos demuestra que las penas no están para cumplirse.
-----------------
Mauro Szeta, especial para Infoeme
La nueva ley que rebaja las penas a los delincuentes que estudian, parece un despropósito. ¿Por qué hay que premiar a un condenado por delitos graves con la quita de años de cárcel porque decidió estudiar en prisión? En realidad, la norma lo que hace es adelantar en un máximo de veinte meses beneficios carcelarios como por ejemplo, una libertad condicional.
El tema es así: un buen alumno dentro de la cárcel podrá lograr salidas transitorias o libertades anticipadas veinte meses antes de lo previsto si se convierte en el Sarmiento del penalâ€.
El argumento oficial para aplicar esta norma es que está probado que los presos que estudiaron en prisión no reinciden. De hecho, hoy está permitido estudiar en las cárceles, lo cual celebramos.
Lo que parece exagerado, lo que parece fuera de lugar es que los presos reciban como premio al estudio la quita de años de cárcel. ¿Qué dirá por ejemplo un familiar de una joven violada y asesinada, cuando se entere que el condenado salió veinte meses antes de la cárcel porque resultó ser aplicado en matemáticas y en lengua y literatura? Ese familiar, sin dudas tendrá derecho a patalear, a reclamar.
Cada día que pasa, el sistema penal Argentino nos demuestra que las penas no están para cumplirse. A los condenados a perpetua en un juicio los dejan libres con el argumento que la pena no está firme. A los curas violadores de nenes los dejan en la calle condenados, con el mismo pretexto.
Las normas que se van conociendo parecen destinadas a que los condenados nunca cumplan la pena que les impusieron. Eso, cumplir la pena, es lo mínimo que puede reclamar un padre al que le violaron y asesinaron a su hija sin darle chance a nada.
![]()
}





