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12/03 | ANÁLISIS EXCLUSIVO

Otra vez un fallo incoherente

Otra vez un fallo de la Cámara de Casación nos deja boquiabiertos. Otra vez, asistimos a decisiones con un claro tinte machista.

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Mauro Szeta, especial para Infoeme

Esta vez, los jueces de una de las salas de la Cámara de Casación Penal Bonaerense, uno de los máximos tribunales provinciales, le dieron la libertad a un violador condenado. Es decir, gracias a ellos, el delincuente sexual está entre nosotros.

La historia es así. En 2008, un hombre había sido condenado a la pena de 10 años y seis meses de cárcel por abusar sexualmente de su pequeña hijastra. Los agravantes del fallo fueron que el hombre era tutor de la nena. Además, otro dato es que sabía que era portador de HIV y violó igual.

En dos ocasiones, por lo menos, el hombre intentó plantear que le dieran la libertad anticipada. La justicia de San Martín denegó el pedido dos veces. Entonces, el violador recurrió a la Cámara de Casación y ahí obtuvo el beneficio que buscaba a pesar de informes penitenciarios negativos.

Uno de los jueces que votó por su libertad fue Héctor Piombo. Este juez ya había votado por decisiones polémicas como bajar la pena de 17 años de cárcel impuesta a un hombre que había asesinado a su mujer con el argumento de que ella lo había provocado a él para que la matara. También, Piombo, es tristemente recordado por bajar la pena a un pastor que estaba condenado por abusar sexualmente de sus fieles con el argumento de que las mujeres, como eran pobres y marginales, estaban habituadas a tener sexo desde muy chicas. Ahora, Piombo, y otro de sus pares, no tomaron en cuenta informes penitenciarios negativos contra el violador.

Los informes revelaban que el condenado usaba un celular en su celda, algo prohibido, y fumaba marihuana, algo prohibido también. En su voto, Piombo relativizó el informe justificando al condenado en todo: del teléfono celular dijo que lo necesitaba para comunicarse con su familia, y de la marihuana, palabras más, palabras menos, que ayudaba al condenado a evadirse.

En algo Piombo tiene razón. Las irregularidades del condenado son mínimas, como para obstruir su libertad anticipada. Lo que Piombo no dice es que nada lo obligaba a liberar al preso, más si se tiene en cuenta que es un delincuente sexual, que violó a su hijastra y puede reincidir. Lo grave es que esté libre. Que el juez no haya tomado en cuenta el informe carcelario negativo, al lado de su decisión libertaria, es la nada misma.

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