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01/08 | ANÁLISIS EXCLUSIVO
Sangre en el paraíso
Lo que faltaba pasar, pasó. La inseguridad sumó en Salta un capítulo hiperdramático. Dos turistas francesas asesinadas, ejecutadas con saña en un paseo turístico. Impunidad pura. >>
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Mauro Szeta, especial para Infoeme
Los salvajes criminales no sólo mataron sino que robaron y violaron a sus víctimas. En época electoral, en la promocionada Salta La Lindaâ€, la delincuencia dio un nuevo golpe artero. Ya ningún lugar a partir de ahora será seguro. Y la reflexión cabe. Si te violan y matan en el paraíso turístico del norte argentino, todo vale. Nadie está exento.
Certezas algunas: que él, o los criminales usaron armas calibre 22, que una de las chicas fue ejecutada de un tiro en la cabeza, que la otra murió baleada en la espalda, que una de ellas tenía sus ropas rasgadas en clara señal de un ataque sexual. Todos datos que revelan una criminalidad brutal, despiadada.
Las víctimas incluso pudieron haber estado cautivas más de 10 días hasta ser ejecutadas. Hay un bache temporal que nadie explica. Las turistas estuvieron en el mirador de San Lorenzo el 15 de julio. De eso hay constancia. El 16 volvieron al hostal donde se alojaban en Salta Capital. Ahí dejaron sus mochilas y pasaportes. Planeaban viajar a Buenos Aires el 19 de julio. Nunca hicieron ese viaje, nadie las volvió a ver desde aquel 16 de julio hasta que dos turistas chaqueños se las llevaron por delante, asesinadas en el sendero del mirador.
Los peritos estimaron la data de la muerte tres días antes del hallazgo, es decir, el 27 de julio. La pregunta del millón es dónde estuvieron las chicas entre el 16 de julio y el 27. ¿Ya estaban en poder de los criminales?
Más allá de la letra fría de la causa, y de que exista alguna pista relativa, el caso, sin duda, impactó a nivel internacional y así lo reflejaron los medios periodísticos más importantes del mundo.
No es para menos. Un doble asesinato como este pone en duda la seguridad del país, nos deja mal parados en el mundo, y lo peor de todo, nos deja débiles, indefensos, preocupados y con el siguiente pensamiento: ya no hay lugar seguro, ni el más maravilloso paraíso de la humanidad se salva de despiadados y hambrientos criminales que sólo piensan en matarâ€.
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