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Marcelo Oliván / infoeme.com
Desentrañar la dedicación repentina que los referentes de los dos sectores kirchneristas locales (el intendente José Eseverri y el diputado provincial Mario Cura) le han dado a sus bases políticas domésticas no requiere de un análisis genial.
Sencillamente ocurre que la estructura kirchnerista nacional tambalea, y ante la posibilidad de un vacío de aquel techo conviene apuntalar el propio rancho, y dedicarle más tiempo a lo que pasa en casa: sobre todo, porque la llegada a otras esferas se basa en la conservación del poder local.
Así, ambos referentes han decidido abocarse a reforzar los cimientos locales, de adobe o de cemento. Y no es la única coincidencia entre ambos.
En los últimos tiempos, Eseverri y Cura han caído en la cuenta que el frente más complicado es el interno: en uno y otro caso, fuertes cuñas se desarrollaron al interior de esos grupos, y los dos están dedicados a ponerles límites a los dirigentes que habían colonizado ?a fuerza de estar más metidos en lo local que sus propios líderes- una cuota de autonomía y poder que los dos, el abogado Intendente y el contador diputado, están tratando de limitar. O, directamente y hasta donde les es económica y políticamente posible, eliminar.
Con suerte diversa.
Julio Chango? Alem, en el caso de Eseverri, y Oscar Montero, en el caso de Mario Cura, son los ejemplos que recuerdan el viejo lema del horror que la política le tiene al vacío: cuando un referente no está en casa y se dedica a las altas esferas, otro ocupa su lugar en el timón y en la tripulación. Por más leal que sea, o que haya sido.

Una semana más metido entre la gente. La fisura con Alem, en pie.
José Eseverri ha seguido, en estos días, con su prolija tarea de quitarle protagonismo a Alem en la escena política local. Chango? aparece solamente en algunas fotos protocolares, no participa en las conferencias de prensa donde se anuncian cosas importantes y, menos todavía, habla en actos o lanzamientos.
Si algo no se ha roto entre el Intendente y el Presidente del Concejo Deliberante es un resto de afecto personal que queda tras años de compartir la diestra de Helios Eseverri, lo cual es la base tanto del vínculo como de la distancia que hay entre ambos.
Pero entre los dos tal vez nunca existirá la fría cercanía que mantienen el concejal con el jefe de Gabinete, Héctor Vitale, desde el día en que la rendición de cuentas de la gestión 2007, la que compartió Alem con Helios Eseverri, llegó al HCD sin que el expediente fuera ni presentado ni defendido por el Ejecutivo. Como si no fuese un hecho del propio grupo.
Esta semana, José Eseverri tuvo por primera vez días de agenda completa, con gente en los pasillos, atando gestiones locales y cerrando iniciativas con adelanto.
La noticia es buena, pero es también extraño anunciarla como tal y hacerlo a 8 meses de iniciada la gestión, un tramo demasiado largo donde era más frecuente el viaje a La Plata o a Buenos Aires para el armado político sectorial que la audiencia con vecinos que reclamaban soluciones.
Al menos en estos últimos días, intentó otra cosa. Desempolvó el despacho, atendió reclamos, cerró convenios, recorrió caminos de polvo, como siempre se sacó más fotos de las necesarias, pero estuvo en el Concejo Deliberante, en las barras, en un gesto que pocos intendentes han tenido.
Su puja, de todos modos, es fuerte con Alem. Y amenaza con seguir. Sobre todo porque los acontecimientos que se precipitan en lo cercano tenderán a separarlos más todavía: en la aparición personal, pero también en lo político.
El sábado que viene, Olavarría será sede de la Asamblea Nacional Ganadera, un evento que será el puntapié de una escalada de protesta del campo contra las políticas del Gobierno nacional para el sector.
Es una ocasión de reclamo político fuerte, tal vez la reanudación de una escalada frontal contra el kirchnerismo. Todo en momentos en que el campo está anunciando que vuelve a las rutas.
Por eso ni la presidente de la Sociedad Rural Norma Urruty ni Alem entienden del todo, si se les pregunta, cuál es el motivo de la declaración de interés municipal de la Asamblea: es una protesta, donde el Intendente no irá, donde no habrá financiamiento comunal, y donde puede haber menciones explícitas y de mal tono hacia el oficialismo.
Hay algo, de todos modos, que debiera inquietar aún más al Intendente. Alem fue invitado por la Sociedad Rural a la Asamblea, esta misma semana. Y de hecho, va a ir. No sólo a la Asamblea: por mal que estén las cosas entre José Eseverri y el campo, y si el Intendente decide no ir a la Expo 2008 (tal como sucedió con Recalde Crece? que se cayó por la misma razón como anticipó infoeme.com hace una semana), Chango? igual asistirá a ese otro evento comercial, industrial y agroganadero.
A la par de ese desplazamiento en la posición local, José Eseverri sigue armando en la Provincia.
Esta semana, infoeme.com también adelantó que el Intendente avaló expresamente la elección de un ex cacique del PJ en la Séptima, Isidoro Laso, como mano derecha de Alberto Pérez, el jefe de Gabinete del gobernador Daniel Scioli.
Las cosas, incluso, están bastante avanzadas. Laso ya trabaja en la Séptima Sección, está designado como asesor de Pérez, y no solamente tendrá base de operaciones en la región, sino que su influencia puede extenderse a varias ciudades del interior bonaerense.
Hace diez días, incluso, encabezó una reunión en el Norte de la Séptima Sección, donde la tropa del PJ ya le dijo que sí y que no.
Ese hecho tiene un cariz insoslayable: aproximado al sciolismo, Eseverri está nucleando fuerzas alrededor del peronismo más tradicional (o conservador) de Olavarría y la región: Isidoro Laso, Alicia Tabarés, Mario Cura. Lo que su entorno no tiene del todo en claro es qué va a pasar cuando el kirchnerismo termine de derrumbarse ?si eso pasa- y la hegemonía que se diluye deba resolverse en las urnas del PJ, en una interna feroz, en un terreno donde esta vez sí, se cantará la Marcha a viva voz y la mayoría mirará de reojo a todo lo que tenga tonalidad radical.
Pero a la vez ha desafiado al kircherismo, sobre todo al secretario privado de Cristina Kirchner, el saladillense Walter Abarca, que no traga a Laso. Es casi una declaración de guerra, que el kirchnerismo de la Séptima (Abarca en Saladillo, José Bucca en Bolívar, Gloria Bidegain en Azul) no puede responder en tanto acusan la misma debilidad que el Gobierno nacional.
Tal vez el que menos esté familiarizado en este mundo sea Alem, que incluso desconoce lo que se labra en la mesa chica del eseverrismo. Pero esa lejanía no es inactividad política, y menos de cara a la gente, que hoy ve en lo que fue una dupla complementaria (Eseverri-Alem) una competencia irreconciliable.
Esta semana, Alem hizo movidas de una jugada que tendrá tanto o más impacto que la variable del campo en el forcejeo entre los dos herederos de Helios Eseverri.
El jueves, en la reunión de la comisión de Labor Parlamentaria, dejó congelados incluso a los propios: les indicó a los concejales de su tropa que respalden sin dudar el proyecto de la Coalición Cívica que le impone el nombre de Helios Eseverri al Parque Norte.
Por favor, háganlo rápido, porque se nos viene encima el 21 de setiembre (el primer aniversario de la muerte del ex Intendente) y debemos darle tiempo a la Municipalidad para que prepare el cartel?, agregó.

Montero y la licencia que le dio Cura: ¿vuelve al cargo o no regresa?
Dicen que la presidente del bloque, María Irene Blanco, ensayó un supuesto apoyo del intendente José Eseverri, pero Alem la corrigió: yo les estoy pidiendo que lo saquen?, remarcó como para dejar en claro que es una idea suya. Y de paso para enfatizar que era cierto el disenso operativo que ambos, José y Chango?, arrastran desde hace semanas respecto de la instauración del nombre del político más importante de la historia de Olavarría al parque emblemático de la Ciudad.
Si así sucede, el 21 de setiembre puede ser el día en que se selle, en presencia de ambos, la ruptura entre los dos. Y el conflicto y las movidas con el campo tendrán mucho que ver.
Cura, por su parte, también está cerrando filas locales, en vistas de que: a) el oficialismo nacional se resquebraja, b) el sciolismo manda José y c) en el felipismo resta un trecho de maduración hasta volver a ser un sector político de peso dentro del PJ.
Por eso Mario Cura reagrupó otra vez a su tropa y el viernes de la semana anterior (8 de agosto) retomó explícitamente la conducción en persona de la Lista Amarilla en Coopelectric, algo que no hacía de modo tan claro y abierto desde que asumió como diputado provincial.
En silencio extremo y lugar reservado (igual que durante la crisis de los cheques de tres millones que se hicieron humo, hace ya casi 10 años) reunió a sus consejeros y a los gerentes, les pidió disculpas por haber espaciado tanto las reuniones y les dijo que de aquí en más los verá más seguido: pero también les dijo a varios que pongan los h... sobre la mesa, sobre todo a los consejeros?, reveló una fuente que conoce lo que Mario habla con su tropa cercana.
Varias de las decisiones que Cura les comunicó a su grupo se blanquearon en el Consejo de Administración en la reunión semanal del lunes 11 de agosto: allí el presidente Carlos Díaz anunció el retorno de los comités de trabajo (algo así como las comisiones del Concejo Deliberante) que discuten los temas y los llevan al plenario ya cocinados?.
Para todos, se trató de una decisión tendiente a darle mayor poder de decisión al Consejo de Administración, luego de que el gerente general Oscar Montero generara una crisis institucional al renunciar y encarar a los concejales del oficialismo para exigirles que no votaran una ordenanza tarifaria como la que finalmente aprobaron.
Y esa lectura no es descabellada si se coteja que el mismo lunes 11 en el Consejo de Administración se anunció que Montero se tomará una licencia? que, a la mirada de los que hablaron con él la semana pasada, muy bien no le cayó.
Oficialmente, todos hablan de vacaciones de rutina, pero en los pasillos de Coopelectric no deja de circular la versión de que el curismo pensó seriamente en el reemplazo, y tenían pensado darle el cargo a Mary Borzi, una ex gerente comercial de extrema confianza de Silly Cura. Es decir, una persona del riñón de la concejal que terminó llorando ante la tremenda presión de Montero el día de la aprobación de la leve suba de tarifas.
Dos versiones surgen ante ese rumor: la de los que creen que Borzi no puede sustituir a Montero de ningún modo (ni técnico ni político), y la de los que creen que puede ser, pero antes hay que ver qué tipo de fortuna debe pagarle Coopelectric al gerente general en caso de que se lo quiera sacar de encima.
Obra, para tal reparo, un antecedente cercano. Uno de los consejeros actuales está prejubilado y decidió cobrar adelantado y con descuento el monto que le resta percibir hasta que le llegue el retiro. Se le calculó la suma pendiente en un monto entre los 300 y los 400 mil pesos, se le hizo un descuento por pago anticipado y se le empezaron a pagar cuotas de 13.600 pesos cada una, hasta que el Sindicato de Luz y Fuerza puso el grito en el cielo, y debieron suspender el acuerdo.
Los que conocen ese caso son lapidarios: ¿cuántos millones tienen que pagarle entonces a Oscar (Montero)??, se preguntan, mientras dudan firmemente de que el curismo pueda desprenderse del ingeniero y cambiarlo rápidamente por un sustituto acorde.
El correr de los días tendrá la respuesta definitiva a los interrogantes ya enumerados, que puede ser la misma contestación que surge de estas líneas pero, incluso, amplificada a gran escala.
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