Fernando V
 La manifestación por Candela logró baja adhesión en Olavarría | Di Scala y Montans fueron los más veloces del viernes | A una semana para el Argentino “B”, los rivales de Ferro | Libros en Olavarría homenajeó a sus ediciones anteriores | Perros perdidos, encontrados y en adopción | Planta de fertilizantes de Colonia Hinojo: “no desconozco la situación pero aún no vi el informe”  | Tandil juega este sábado una semifinal con Santa Fe | Exhibición de “La Cobra” Ponce con “Mely” Maderna | La Cámara de Diputados aprobó la modificación a la Ley de Talles | “Estamos capacitados para lograr el objetivo” |
COLUMNA MAURO SZETA:
 


29/08 | ANÁLISIS EXCLUSIVO
Otro chico, el mismo problema

Otra vez, una nena desaparecida, otra vez, el mismo misterio. Otra vez, una mamá desesperada suplicando por televisión. El caso Candela nos abre heridas que creíamos cerradas. >>

 


 


--------------
Mauro Szeta, especial para Infoeme

¿Está capacitado el Estado argentino para buscar chicos desaparecidos? ¿El Poder Judicial debe o no encabezar este tipo de búsqueda? ¿Por qué el caso Candela merece más atención que otros, cuando a la misma hora, hay otra veintena de chicos ausentes? En principio, vale la pena destacar que el caso Candela, dicen desde la fiscalía, se está investigando con los parámetros de un caso de secuestro extorsivo. Es decir, se arranca de la hipótesis más gravosa, para bajar a la más simple. También vale la pena enunciar que si bien el caso se investiga con la logística de los investigadores típica para casos de secuestros extorsivos, aquí, la familia no recibió ninguna exigencia de dinero.

Hay pocos datos para creer que la nena no se fue sola de su casa. En principio en esta semana, al fiscal no le surgieron indicios de peleas en la casa con la mamá, desencantos con amigas, o alguna relación sentimental con otro chico, quebrada. Sin embargo, sí surgió el relato de una testigo que asegura haber escuchado una frenada y un grito. Por descarte, entonces, el fiscal sospecha entonces que la nena fue arrancada de la esquina de su casa.

La desaparición fue en teoría a las 15:15 del feriado sanmartiniano. La denuncia la hizo la mamá ese día a las 20. Al día siguiente, el caso se hizo mediático y la foto de la nena empezó a aparecer por todos lados. El fiscal ordenó que la foto de Candela se pegue en todos los patrulleros y comisarías. Además ordenó que un equipo de cinco psicólogos trace un perfil psicológico de la nena, de la mamá y del papá que para colmo de males está preso en la cárcel de Magdalena purgando pena por pirata del asfalto. Todo eso se hizo.

Para activar aún más el caso, se le tomó declaración al papá. Primero vía psicólogos, después vía fiscal, el papá negó que la desaparición pueda ser un “vuelto†contra él por sus causas penales. Dijo no tener enemigos ni adentro ni afuera de la cárcel, ni deber dinero, ni ser “buchón†de alguna banda. No obstante aportó o sugirió de dónde podía venir esta historia, pero todo lo que dijo fue chequeado y descartado.

La policía aparece moviéndose por todos lados, el fiscal activo y comprometido, el país conmovido por el caso, pero seamos realistas, hay fantasmas que se agitan cada vez que aparecen casos como estos. El caso Pomar nos demostró que la aparición de policías buscando, de políticos “charloteando†y de fiscales supervisando y ordenando, no sirvió de nada. La familia estaba muerta en un accidente de tránsito desde el día 1 del caso y nadie los había buscado. Los policías que parecían haber rastrillado todo, mentían y en realidad habían inventado números para llenarse los bolsillos de dinero mal habido por una búsqueda que ni siquiera habían hecho. Un espanto.

El otro caso que nos vino a la mente ahora fue el de la pequeña Marela González desaparecida en Avellaneda allá por los primeros albores del 2003. El papá juraba no saber nada del caso, lloraba en la tele por su hija, pedía, denostaba a los fiscales. Hubo marchas, hubo de todo, y al final el papá de la nena escondía la verdad del caso. El sabía que una bestia bautizado “El Nene Sánchez†le había secuestrado a la hija para violarla y asesinarla por venganza por una deuda de dinero en una banda de piratas del asfalto que habían integrado. Para que no le cayera la ley a él, el papá de la nena prefirió no contar sus vínculos criminales. Todo terminó como era previsible. La nena violada, enterrada y masacrada en la casa de al lado de la familia. Un espanto.

Esperemos, imploremos para el caso Candela no se convierta en un Pomar 2 y mucho menos en un crimen que pudiera haberse evitado si quienes prefieren callar y silenciar se animaran a contar sus verdades por más oscuras y siniestras que fueran.

Y en el medio, el Estado, y en el medio, la decisión política que nadie quiere tomar de crear una agencia gubernamental de búsqueda nacional para este tipo de casos para que las Candela, las Marela o las Mairas sientan que se las busca en todo el país, y que no se trata de chamullo, sino de una búsqueda ordenada y conciente. Tal vez así se pueda evitar que tantos casos como estos terminen en los cementerios y con títulos catástrofes de los diarios.

Enviar a un amigo | Imprimir nota.

 

 

 

| Principal | Agenda | Correo de Lectores | Necrológicas |
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

GRUPO INFOEME ® S.A. | TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS | COPYRIGHT 2006 - 2011 |